Accros the border de Bruce Springsteen   3 comments

Isadora Duncan: “En la medida en que el sufrimiento de los  niños, está permitido, no existe amor verdadero en este mundo…

 

Hay fotografías que quizá vemos pero no miramos.

 

“Across the border” (Al otro lado de la frontera) Bruce Springsteen

” Esta noche mi maleta está hecha

Mañana caminaré por estas vías

Que me llevarán al otro lado de la frontera

Mañana mi amor y yo

Dormiremos bajo los cielos castaños

En  algún sitio al otro lado de la frontera

En las calle de los barrios de todas las ciudades pululan, igual que planetas perdidos en un cielo infinito, una multitud de niños sin patria, sin hogar, sin refugio. Sobreviven como pueden, asidos al paso de las horas y de las estaciones, condenados a crecer en  un mundo que los contempla como una amenaza, como a los hijos ilegítimos de un universo que da vueltas sobre sí mismo sostenido por millones de atlantes cuyos hombros lacerados sangran bajo el peso de su desesperación.

Muchos se saben esclavos, hijos de esclavos. Otros lo son sin saberlo. Sus cuerpos  son como los de nuestros hijos; sus deseos, infinitamente más escuetos. Sus sueños forman parte de lo que nuestros hijos desprecian cada día, y sus ojos están teñidos de una tristeza profunda, casi invisible. Tiene manos rasgadas, abiertas por el frío de la soledad.

Dejaremos atrás, cariño

El dolor y la tristeza que aquí encontramos

Y beberemos de las aguas lodosas del río Bravo

Donde el cielo se vuelve  gris y amplio

Nos encontraremos al  otro lado

Allí, al otro lado  de la frontera.

 

Cuando contemplo  a esos niños me pregunto si sobrevivirán a su niñez,  si podrán vivir lo suficiente como para intentar abrir alguna de las puertas que los mantienen encerrados en ese mundo sombrío que habitan desde su nacimiento. ¿Qué salida, qué salvación  puede ofrecerse  a todos ellos, qué camino pueden transitar para contemplar, aunque sea  sólo de lejos, el  paraíso  que se extiende más allá de las sucias calles en las que consumen su vida de prisioneros? ¿Qué dioses son sus dioses? ¿Qué padres son sus padres?

Como pequeños depredadores acechan en las esquinas o se ocultan entre las sombras de la noche. Sus presas, con frecuencia,  están marcadas  por las mismas desgracias que ellos, y hablan  su mismo lenguaje: el idioma de todos los desgraciados, la jerga de los habitantes de un mundo infiel que les ha robado hasta el dolor de sus recuerdos. Ningún dios  los invita a sus banquetes; ninguna diosa a su lecho. Ninguno de nosotros hace nada por alterar  su destino.

Para tí  construiré una casa

En lo alto de una verde colina

En algún lugar al otro lado de la frontera

Donde el dolor y la memoria

El dolor y la memoria hayan sido calmados

Allí, al otro lado de la frontera.

La vida de estos niños sin nombre, sin padres ni familia, es la prueba viviente del fracaso de nuestro mundo. En los telares de oriente, en las minas, en las cocinas de las mansiones, en los campamentos de nuestros ejércitos, en los vertederos en que se pudren los deshechos  de nuestra opulencia, en los prostíbulos y en las tabernas, un ejército de  esclavos diminutos bulle sin desmayo. Cosen, pican, limpian, fabrican,  trabajan sin vértigo para conseguir que la muerte no los arranque de la mísera vida que llevan a diario. Sonríen cuando comen. Tiemblan cuando el humor de sus amos descarga sobre ellos como  una tormenta repentina. Sueñan con  dioses benefactores que los abrigan  mientras duermen.

Y dulces flores llena el aire

Pastos de oro y verde

Se extiende hasta llegar a aguas frescas y claras.

Y en tus brazos bajo cielos abiertos

Besaré el pesar de tus ojos

Allí, al otro lado de la frontera.

Cada noche se refugian en alguna grieta que los aleje de las frías sombras. Calientan sus cuerpos con el calor de otros cuerpos que comparten con ellos el fuego de sus desgracias, mientras intentan disfrutar del  silencio que al anochecer se abate sobre el mundo.

Esta noche cantaremos las canciones

Soñaré contigo, mi corazón

Y mañana mi corazón será fuerte.

Y ojalá que la gracia y la bendición  de los santos

Me lleven a salvo hasta tus brazos

Allí,  al otro lado de la frontera.

Saben que, al alba, la luz del sol habrá de calentar una tierra en cuyo vientre nada crece para ellos.

Por lo que somos

Sin  la esperanza en nuestros corazones

De que un día beberemos  de las aguas sagradas de Dios

Y comeremos la fruta de la viña

Sé que el amor y la fortuna serán míos

En algún lugar al  otro  lado de la frontera.”

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Posted septiembre 5, 2011 by actorsecundario in Uncategorized

3 responses to Accros the border de Bruce Springsteen

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  1. Pep, no puc fer res més que tornar a donar-te les gràcies. Estic escrivint això i acabant d’escoltar la canço. He llegit l’article, que ara rellegiré… He hagut de sortir una estoneta aquesta tarda, i ha sigut tornar a obrir l’ordinador i trobar-me dos missatges teus. Una bona acollida…. + petons.

  2. Quasi no tinc paraules, és tan trist, , pensar que ningú fa res per ells. I nosaltres els contemplem amb pena.
    Quina injustícia tan gran, les persones que tenen poder, segur que ho podrien solucionar, prefereixen, deixar-ho a les nostres conciències, i ens fan sentir culpables, de tenir tota la riquesa básica que tenim, per nosaltres insuficient.
    La frase de la isadora Duncan, magistral, pobre ballarina morir tan jove, encara podia donar tan.
    M’grada el Bruce, sempre compromés amb els mes febles.
    Moltes Gràcies Pep, comparteixo la teva inmensa sensibilitat.

  3. Muchisimas gracias…Genial el Blog, Pep, un beso

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