Posteado por: actorsecundario | Septiembre 15, 2007

El “des-orden” del mundo

Lucrecio: ” Oh, miserables espíritus de los hombres! ¡Oh, ciegos corazones! ¡En qué tinieblas, en qué peligros tan grandes se consume el tiempo de esta vida nuestra, tan breve!”.

El hombre rico se levantó de la cama con la angustia clavada en el pecho. Pensó primero que era un malestar pasajero que no tardaría en desaparecer. Mientras una legión de esclavos ungía sus miembros con los más exquisitos perfumes, peinaba sus cabellos, con peines de oro y cubría sus cabellos con peines de oro y cubría su cuerpo con ropas de seda, comprobó que aquella punzada interna, aquella sensación perturbadora no desaparecía de su pecho.

Intentó quitarse de la mente todo atisbo de preocupación al ver los manjares  suculentos que le traían otros esclavos, de razas y aspectos difrentes. Algunos parecían contentos, otros mantenían el rostro con la inexpresividad de una efigie de piedra. Delante de él colocaron toda clase de alimentos, con el fin de que, como cada día, eligiera entre el sésamo de Siria, la miel de Atenas, los dulces perfumados de Fenicia o de Libia, el vino de Hispania… Contemplaba los platos cuyos colores realzaban los alimentos que, en cálido orden esperaban su aquiescencia.

Se levantó del sillón sin probar nada, pues la sensación de angustia no disminuía con el paso de las horas. Entró en una sala sobre cuyas paredes se dibujaban mapas perfectos que le mostraban a diario todos los territorios de su reino. Posó sus ojos en ríos, lagos y ciudades, más no consiguió disminuir su angustia. Al contrario, notó cómo el invisible puñal que estaba hiriendo su conciencia parecía clavarse más a cada instante que pasaba.

Salió a los jardines que rodeaban su palacio sin atender a quienes, como cada día, esperaban que decidiera sobre la vida y la muerte, sobre la guerra y la paz, sobre la esclavitud o la libertad y sobre un sinfín de cosas que en esa mañana de otoño le abrumaba. Cuando, al fin, estuvo sólo, paseando entre los árboles exóticos y arbustos de aromas exquisitos, se sentó sobre un banco de piedra y se dejó caer con abandono, como si su cuerpo fuera un fardo de cuyo peso empezaba a resentirse.

Entre los ecos que poblaban aquel paraíso, intentó respirar despacio, relajar su cuerpo y alejar la angustia que roía su ánimo. Entonces un ruido quebró su calma y lo sobresaltó. Contuvo la respiración para poder concentrarse.

El indefinible sonido provenía de otro lado de los muros que protegían el jardín del palacio. Miró con atención a su alrededor, intentando que ninguno de los centineles lo identificaran, y se acercó a hurtadillas a una grieta que permitía ver con facilidad lo que sucedía en el exterior. Entonces vio cuál era el origen de aquella asonancia que entonces se le apareció con toda claridad.

Por una de las troneras de la muralla algunos esclavos estaban arrojando al exterior las sobras de la cocina del palacio, que se deslizaban por una rampa de madera hacia una especie de pozo que estaba lleno de personas que pugnaban por hacerse con aquel mísero botín. Vistos desde donde él estaba parecían animales imprecisos: sobre sus cuerpos, no había tejidos de seda, ni en sus improvisados zurrones se acumulaban manjares exquisitos, sino trozos informes de carne, hojas ennegrecidas de verdura y restos de pan endurecido.

Desde la grieta por la que contemplaba ese mísero espectáculo, el rey comprendió: la angustia de su pecho era sólo el reflejo de aquella escena que simbolizaba el orden del mundo.

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Respuestas

  1. Presiosa alegoría de la hipodresía humana. Saludos SEP.

  2. Gracias Salvador. Decía Horacio:

    : ” Mientras esté en mi sano juicio, nada será para mí comparable a un amigo agradable”.
    Un saludo Poseidón, el dios de los mares y hermano de Zeus. Los griegos eran marineros en las riberas del mar Egeo; sentían, pues, natural veneración por el dios del mar.

  3. Te voy a explicar un secreto. No se lo cuentes a nadie. Tengo pánico por el mar. Un pequeño trauma de pequeño. No se si te habré decepcionado?.

  4. No,no, Poseidón, no. A quién recurriré ahora ?. Falsos, falsos,los poemas…
    Bueno como eres muy agradable, Salvador serás , Vulcano el Dios del fuego,llamado unas veces hijo de Zeus y Hera y otras sólo de Hera, había nacido en represalia por el nacimiento de la hija de Zeus, Atenea.
    Vulcano es un dios amable , amante de la paz, popular en el cielo y en la tierra. Sí,Salvador, eres Vulcano, pero hay un pero… en un pasaje de la “Ilíada” nos cuenta que su madre, al verlo tan feo presa de terrible vergüenza lo lanzó desde lo alto del Olimpo…. risas.
    Ave Hefesto …o Vulcano

  5. Salvador, protesta i que busqui un de més guapo collons! perque si a mes de ésser lleig et tiran olimpo abaix, ja hi ha per engegar a pasturar l´ovella! ja ja ja.

  6. Carme, Vulcano o Hefesto es el forjador del Cosmos. Fabricó en su fragua : el rayo de Júpiter y le alivió una terrible jaqueca taladrando su cabeza de la que nació… Minerva; la armadura animada de Aquiles;las castañuelas de bronce de Hércules; el casco y las sandalias de Hermes…
    A pesar de su poco agraciado figura se quedó con la más guapa, Afrodita o Venus, peroellao engañaba con Ares, el dios de la guerra. Afrodita nació de la espuma formada por el mar de los genitales de Urano, cuando su hijo,Crono, después de castrarlos, los arrojó al mar. Afrodita tiene un nombre relacionado con la palabra griega aphros , “espuma”, porque a partir de la espuma surgido del esperma uránico derramado cuando el sexo del dios del cielo se hundió en las aguas de mar, nació la diosa.
    Uno de los himnos homéricos la denomina la”radiante diosa rubia” y dice:
    ” El soplo del viento de Oeste la ha traído,
    de la espuma rebosante y sobre el mar profundo
    hasta Chipre, su isla,a las costas festoneadas por las olas,
    Y las Horas, coronadas de oro,
    la han acogido con júbilo.
    Con un traje inmortal la han revestido…
    Y la han presentado a los dioses,
    y todos han quedado sorprendido a la vista de Citerea
    con sus cabellos ceñidos de violetas….”
    Según la leyenda “de la manzana de la discordia”, fue ella quien causó la guerra de Troya, al ofrecer a Paris como premio a la bella Helena de Troya en el certamen entre las diosas-Hera,Atenea y Afrodita- le otorgaba el áureo fruto. Por eso Afrodita está del lado de los troyanos.
    Como dios del fuego, se pensaba que Hefesto no sólo poseía un taller en el Olimpo, sino también diversas fraguas en otro lugares especialmente del volcán Etna, en la isla de Sicilia y de esa manera explican las erupciones.
    También dicen que Zeus castigó a Vulcano por ponerse de parte de Hera en ocasión de que los dos esposos estaban enzarzados en una de sus frecuencias riñas. Este segunda versión de los hechos es la más conocida gracias a los versos escritor y poeta inglés Jhon Milton:

    “… Arrojado por Júpiter irritado
    por encima de las almenas de cristal,
    desde el alba al mediodía de verano,
    Y del mediodía hasta el rosado crepúsculo
    como una estrella que cae, resbaló
    desde el Cenit sobre Lemnos, la isla egea…”
    Salvador conoce la mitología clásica

    La violencia doméstica también era un patrón de conducta entre los dioses.
    Un besazo

  7. Vulcano, esposo de Venus y forjador del hierro?. Me gusta. Carme, lo demás es accesorio. Nunca he sido un amante de la imagen. Lo que cuenta es el fondo. Por lo menos eso es lo que suelen decir los feos. Ja, ja, ja, ja.

  8. Así que mi tovarich Salvador tiene fobia a la mar y yo, pobre de mi, que me he pasado más de un tercio de mi vida navegando por sus aguas.

    Precioso relato Actor, relato que me ha hecho pensar en dos personajes, uno de allende los mares y el otro más cercano pero que casi siempre está allende los mares despotricando de aquellos que le dieron la vida y su mísera existencia mientras muchos al sur nuestro se mueren de hambre.

  9. Bien no he dicho nada, no me convence, pero no discutiré la jugada que me temo a Actor.
    Salvador con tu interior tenemos suficiente, del resto aunque seas feo, se te ve bien…ja ja ja ja.

  10. De hecho la realidad es muy pero que muy fea, o sea que al lado de cualquier historia real o ficticia, la hermosura de los hombres prima sobre el horror de los hechos. un beso


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