Cicerón, “De Divinatione”: ” ¿Qué mayor o mejor servicio podemos hacerle al Estado que enseñar y educar a la juventud?”
En el mes de septiembre imaginamos que se abren muchas sendas, muchos caminos que conducen hacia tierras desconocidas. En los colegios, institutos y universidades los niños y los jóvenes otean el horizonte entre sorprendidos y recelosos, esperando que el milagro del conocimiento se muestre ante ellos en medio del desolado paisaje de las leyes educativas los planes de estudios.
Tods los hombres miramos hacia el futuro porque creemos que estamos llamados a sobrevivir. Intentamos ubicarnos en un tiempo que no nos pertenece porque estamos llenos de proyectos y de sueños, y deseamos llegar a tiempo de cumplirlos. Creemos firmemente que el futuro nos espera y estamos convencidos de que ha de depararnos mejores dones que el presente.
Hay personas, sin embargo que no saben que tienen futuro. Atrapadas por la necesidad y por la impotencia, apenas pueden proyectar sus pensamientos hacia el presente, porque nada hay que alumbre para ellos las rutas que transitan hacia el mañana; ningún mapa las refleja. Son personas como nosotros, llenas de sentimientos y de bondad, llenas de entusiasmo por conocer, ansiosos por penetrar en otro universo distinto y recorrer caminos que, por duros que resulten, no conduzcan de nuevo hacia el pasado. Pues, al cabo, es el pasado lo unico que les pertenece.
Mas, quizá por primera vez en toda la Historia, los hombres sabemos que casi todo es posible y que la Edad de Oro, el mundo feliz imaginado por los soñadores de otros tiempos, no nos espera en el pasado. Hoy sabemos que con instrumentos como el conocimiento y la educación, el mundo puede transformarse y los sueños confundirse con la realidad.
Sócrates creía que la virtud es enseñable. Estaba convencido de que la integridad, la honradez, la digndad, la honorabilidad y la honestidad pueden y deben trasnmitirse a todos los jóvenes. Hoy, dos mil quinientos años después, estamos convencidos de que esas siguen siendo las asignaturas previas, las que deberían enseñarse no sólo en las aulas, sino en la calle, en las casas, en los estadios, desde las páginas de los peridódicos o desde los estudios de radio o de televisión. Y también sabemos que todos deberíamos pagar con nuestro desprecio y nuestro desdén a aquellos que, en nombre de valores que desconocen por completo, impiden a diario que los jóvenes de todas las condiciones puedan vislumbrarlas.
La Edad de Oro no está en el pasado; nos espera en el futuro. No hay camino preparado; ni puentes. No sirven las armas; ni las amenazas, ni la prepotencia.
Sólo la Educación nos conduce a ella.

La grandeza de las personas actor, muchas veces no las dan los libros auque ayuden a conseguirla.Como bien dices los principios más elementales de la educación se pierden entre los libros porque hay quienes desprecian los valores más elementales del respeto. Las fuentes de la educación son básicas para nuestros chicos, pero se obstruyen chorros pr el camino que nadie ayuda a depurarlos, ni tan siquiera aquellos que de forma directa alimentan el agua que mana por ella.
Por: carmef el Septiembre 17, 2007
a las 2:08 pm
Hoy que vuelvo a leer lo que te dejé ayer, me doy cuenta dl rollo que te he metido!, en fin…
Por: carmef el Septiembre 18, 2007
a las 1:50 pm